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La entrevista: Rosa Coma

Las entidades estamos poniendo más de nuestra parte de lo que correspondería y eso hoy por hoy sostiene la sociedad, especialmente la más vulnerable.

ROSA COMA GENÉ, 35 años. Economista. Nació y vive en Barcelona. Desde hace siete años es la responsable de gestión y administración de la entidad.

Rosa, ¿cuál es tu tarea en la Fundación?

Mi tarea es que la Fundación funcione! Soy la responsable de todo el tema de gestión. Sobre todo la gestión económica y financiera, pero también soy la encargada de gestionar el mantenimiento de sistemas informáticos y del edificio en general.

¿Qué es lo que más te gusta de lo que haces?

Pues lo que más me gusta es el día a día con las personas. Pero dentro de mis tareas me gusta tener el control de las finanzas e ir presupuestando todo lo que hacen los proyectos para hacerlo posible.

¿Cómo se sustenta la Fundación? ¿Cuáles son los diferentes tipos de ingresos con los que contáis y cuál sería el porcentaje?

La Fundación se sustenta en un 80% con fondos privados, mayoritariamente de la Fundación La Caixa (Caja Proinfància) y luego tenemos cuatro organizaciones patrocinadoras que apuestan por lo que hacemos y lo apoyan económico. También existe financiación pública como es la Generalitat y el Ayuntamiento y, residualmente, de la Diputación de Barcelona y el Ministerio.

Después contamos con personas que hacen donaciones particulares. Algunas son fijas y otras son puntuales (cuando hacemos alguna campaña concreta en la que pueden hacer sus aportaciones). Esto a la gente le gusta más porque prefieren saber a donde van destinados su dinero en concreto. Estas aportaciones que se hacen por cosas concretas animan más a colaborar que cuando es una aportación periódica.

¿Os lo pone fácil la Administración para adjudicar haceros una subvención?

Las convocatorias públicas donde nos presentamos son para subvenciones anuales, no tenemos convenios. Es un proceso un poco pesado: tienes que regirte por las bases y al que te piden, no puedes pactar mucho... ¡Y eso cada año! Y justificar facturas siempre es la tarea desagradecida. Tienes que contar que el dinero a veces llegan cuando ya han pasado meses desde que se terminó la actividad.

En un contexto de reducción del gasto social público, de grandes dificultades para acceder a la financiación y de necesidades sociales emergentes provocadas por la crisis, ¿con qué instrumentos cuenta la Fundació Salut Alta para hacer frente a los gastos que conllevan los proyectos?

Nuestra apuesta ha sido llegar a las personas de nuestro alrededor, que nos conocen y creen en la labor que hacemos y están dispuestas a colaborar económicamente. Sobre todo a través de las campañas, pero también fundaciones privadas o legados.

También seguimos haciendo presión a la Administración para que asuma el gasto que debe asumir! Esto sólo lo podemos hacer si vamos en red con el resto de entidades o las federaciones.

A pesar de la crisis y los recortes, en la Salut Alta creemos en el trabajo que hacemos y estos años no hemos parado de aumentar los proyectos y actividades que llevamos a cabo. Y la ilusión se contagia: también hemos aumentado los ingresos, los voluntarios y voluntarias y el apoyo de la Administración.

Decías que alguna vez las subvenciones no han llegado cuando tocaba o han sido un tiempo bloqueadas... esto os habrá hecho sufrir.

Sí, aunque por suerte no hemos tenido problemas del todo drásticos de tesorería. Pero hemos tenido que mantener una política interna de equilibrar y decidir cuando toca hacer según qué gasto, o tener que prorrogarla, sobre todo en cuestiones de mantenimiento y de gastos extras.

Como la mayor parte de nuestro gasto son las profesionales, no podemos ir recortando y aumentando! Es un gasto fijo. Tampoco podemos cerrar los proyectos; esto quiere decir que cuando no tenemos tantos ingresos, todo sigue adelante pero con un esfuerzo económico y de investigación de ingresos muy grande. Las entidades estamos poniendo más de nuestra parte de lo que correspondería y eso hoy por hoy sostiene la sociedad, especialmente la más vulnerable. Si creemos en el estado del bienestar, la Administración debe cumplir su parte, y no siempre lo hace.

Y con esto, imagino que cada vez tendréis que ser más originales a la hora de organizar campañas para recaudar dinero, ¿no? ¿Nos explicas alguna?

¡Nos exprimimos las neuronas! Tenemos que ser muy creativas. La más cercana, ya que fue hace unas semanas, es la Carrera de Orientación Solidaria. También organizamos un verano un Room Escape dentro de los locales. Intentamos no sólo pedir sino también ofrecer la posibilidad de que los donantes tengan experiencias positivas en el barrio, a la entidad.

A mí personalmente me hace siempre mucha ilusión la campaña de la #Motxilla que hacemos en verano desde hace seis años. Es algo que todos hemos vivido, poder marchar de colonias y durante unos días salir fuera del entorno familiar, y esto hace que sea un plus y una satisfacción personal poder ofrecer a estos niños y jóvenes disfrutar de esta experiencia.

¿Cuál es el reto más inmediato?

El reto más inmediato sería conseguir ingresos para poder poner en marcha proyectos e ideas adelante de cara al futuro, porque nuestra idea es hacer crecer la Fundación, dar más servicio y una mejor calidad y eso supone más apuesta económica. Salir en el barrio, trabajar con las escuelas... ¡Y falta dinero!

¿Qué mensaje darías a la gente que está leyendo la entrevista para que se anime a hacerse socia o aporte su granito de arena?

Los niños, jóvenes y familias de la Fundación necesitan tener oportunidades para salir adelante en la escuela, con las relaciones sociales, emocionales y parentales; nuestro acompañamiento es muy importante para ellas.

Hacer una donación económica a la Fundación revierte directamente en más oportunidades de los niños y adolescentes, ahora y en un futuro no muy lejano. Y esto, a la persona que da le ofrece la satisfacción de saber que gracias a su aportación podemos trabajar por un mundo con más oportunidades, donde no se vulneren tantos derechos y, en definitiva, mejor!

 

Entrevista hecha por Lídia Solé.