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Cuando llega el viernes...

¿Qué toca el viernes? Esta pregunta se suele dar entre los jóvenes de A100, que desean ser sorprendidos, que tienen ganas de descubrir nuevos espacios del barrio y también de otros rincones, de vivir nuevas aventuras y de desconectar, también, de sus rutinas.

Los adolescentes pasan más de seis horas al día en el instituto. La mayor parte de estas horas las pasan sentados dentro de una clase donde han de estar en silencio y estar concentrados. Cuando llegan a A100 cada día, se les pide que traigan la agenda, que hagan los deberes, que estudien, que estén en silencio y por medio de los educadores, les pedimos una larga lista de...

Es por eso que nos preguntan  ¿Qué toca el viernes? Nos lo preguntan porque su cuerpo les pide salir del espacio, moverse, correr, chillar, cantar, descansar, relajarse, desconectar, divertirse, sentirse libres, sentirse bien...crecer, vivir, aprender.

Las actividades de ocio, para nosotros, son espacios muy importantes per relacionarse, más allá de las notas que cada uno saca, más allá de las preocupaciones de cada uno y más allá de los deberes y los exámenes a los que cada uno tendrá que enfrentarse.

Cada viernes realizamos una actividad diferente o vamos a un lugar diferente. Buscamos actividades de ocio en las que los adolescentes puedan participar para poder recordar que llega el fin de semana y que todo el esfuerzo que se ha hecho merece encontrar espacios de ocio:

Espacios que permitan ir a un parque y hacer deporte.

Espacios que permitan leer y jugar.

Espacios que permitan ver una película con los compañeros.

Espacios que permitan visitar otros espacios, que a su vez permitan otras cosas en otros lugares. 

Espacios para ser un poco más libres.

Espacios para compartir con los amigos y para hacer amigos para compartir nuevos espacios.

Espacios para relajarse.

Espacios para desahogarse.

Espacios para cuidarnos a nuestra manera.

Espacios cercanos y espacios lejanos.

Espacios para crecer sin darnos cuenta.

Espacios para aprender sin pretenderlo.

Siempre preguntan ¿Qué toca el viernes? sonriendo, ilusionados. Como si cada viernes fuera una sorpresa. Lo preguntan porque saben que probablemente se hará alguna de las actividades que ellos y ellas han propuesto. Es el grupo el que nos hace llegar las actividades y salidas que quieren realizar y son ellos las que las eligen. Este espacio les pertenece, es su espacio.

Hace unos viernes, por ejemplo, fuimos a la playa para dejar atrás el verano y prepararnos para el nuevo curso que empezaba. Disfrutamos con el grupo A100 de una tarde mágica, una tarde libre, llena de juegos, sonrisas y llena de momentos que nos llevan a preguntarnos una semana más ¿Qué toca el viernes?