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L'entrevista: Carles Sagués

La experiencia ayuda mucho a no juzgar desde una posición de comodidad a quien está peor.

CARLES SAGUÉS BAIXERAS, 66 años y nacido en Badalona. Licenciado en geografía e historia, su vida laboral ha estado siempre relacionada con el mundo de la enseñanza. Actualmente participa activamente en la Plataforma San Rc Som Badalona.

Carlos, ¿cómo te definirías porque todo el mundo te sitúe?

Soy una persona muy implicada socialmente. Siempre he estado muy interesado en la política como herramienta para mejorar las condiciones de vida. Soy de izquierdas y desde jovencito, a finales del franquismo, me he movido en torno a las ideas comunistas. He estado en entidades de diferentes tipos y también he tenido responsabilidades públicas. Me defino como una persona que quiere vivir feliz y ayudar a que todo el mundo lo pueda ser!

¿Qué entidad representas y qué es lo haceis?

Represento a la Plataforma Sant Roc som Badalona, una entidad que se creó en el anterior mandato del Partido Popular en Badalona, ​​unos momentos en que salieron a la luz varios temas de corrupción vinculados al barrio y al PP. Entonces un grupo de gente pensamos en consolidarnos y creamos la Plataforma. En unos inicios organizábamos actividades socio-culturales, charlas, ayudábamos al vecindario a llenar formularios de planes de empleo... Pero poco a poco la realidad del barrio nos fue llevando a enfocar la Plataforma hacia otra dimensión y nos tuvimos especializarse en el tema de la vivienda.

En estos momentos se nos conoce o identifica por esta lucha pero no hemos dejado de lado las otras actividades: continuamos apoyando y participando en las comisiones del Consejo de Distrito (día de la mujer, éxito educativo, día del pueblo gitano... ), aunque actualmente está todo muy parado por los cambios de gobierno en el Ayuntamiento y ahora con el añadido de la pandemia.

¿Cuál es tu papel en esta plataforma?

A nivel formal, soy el secretario de la Plataforma. Y quizá porque tengo más contacto con los medios de comunicación, también me encargo de contactar con ellos, coordinar reuniones y acciones de todo tipo.

¿Y cómo te implicaste? Porque tú venías de un mundo diferente...

Aunque siempre he intentado trabajar para favorecer la igualdad social, tal vez nunca había estado tan puesto en un tema concreto, como es el derecho a la vivienda. Como te decía, he estado en otras entidades, como el Área Social de la Peña, en la AVV del Centro, con actividades diversas. En mi recorrido del mundo social, el gancho para la llegada a Sant Roc fue una persona, José María Zamora, que murió hace unos años. Era un activista de toda la vida, con quien sintonicé y me vinculó más a las problemáticas del barrio.

Durante el confinamiento se detuvieron los desahucios, pero ¿nos podrías decir en qué momento esto cambió y cuántos desahucios semanales hay en el barrio actualmente?

Tras el cierre de los juzgados han continuado los desahucios, y haciendo un promedio, podríamos decir que semanalmente nuestro distrito afronta 4 o 5, de los que una buena parte conseguimos aplazar con negociaciones previas a la fecha de lanzamiento.

El Gobierno aprobó recientemente un decreto ley para evitar más desahucios. ¿Se están poniendo mecanismos para que realmente esto cambie?

El Gobierno de Cataluña tiene la voluntad de intervenir pero los mecanismos son insuficientes. Los grandes propietarios tienen recursos para saltarse las normas, el poder judicial no se siente obligado y el Ayuntamiento, que en base a la ley catalana podría sancionar, no lo hace. Ahora parece que "Unidas Podemos" ha conseguido que el gobierno del Estado lo regule. Veremos en qué acaba...

En la Fundación hay familias que hace más de un año durmieron durante tres meses ante la oficina de vivienda, y hay familias del barrio que tuvieron que abandonar su casa cuando derribaron el edificio del Pasaje de la Torre.

¿Qué se tendría que hacer desde el gobierno de la ciudad que no se está haciendo para que estas situaciones no se repitieran?

Aquí hay varias cosas. Lo primero de todo es que debería haber oferta de pisos de alquiler social y hoy por hoy es muy difícil que haya. Se debe construir un parque de vivienda social y como no lo tenemos, se debería hacer y eso es cosa de años.

Lo que sí se puede hacer es controlar cuáles son los propietarios de pisos vacíos en la ciudad y negociar cómo se ponen al servicio de las necesidades de la ciudadanía para cubrir las urgencias. Para el caso concreto de las familias del Pasaje de la Torre, hace dos meses reclamamos al Ayuntamiento que se acoja a los planes de apoyo de la Generalitat, no nos hicieron caso, pero parece que por fin se ponen.

A nosotros nos pasa que, cuando queremos trabajar con las familias a nivel educativo y parental, nos encontramos con situaciones tan duras y el límite a nivel habitacional que lo que nos toca es sostener las angustias, ansiedades, depresiones...

¿Qué les dirías al equipo educativo que deben hacer ante estas situaciones?

Primero mucha comprensión. A veces no se puede actuar de una manera estándar. Tienes que tener esa capacidad para adaptarte a cada situación. Cada caso es un mundo y cuanto más conocimiento tienes del otro, más te pones en su piel y es más fácil encontrar soluciones. La experiencia ayuda mucho a no juzgar desde una posición de comodidad a quien está peor.

¿Qué recursos tienen las familias de la ciudad cuando se encuentran con problemas de vivienda?

Pocos. Pero bueno, hay la Oficina Local de Vivienda, que debería estar más dotada de competencias, de recursos humanos y económicos, para poder hacer políticas activas, sin limitarse a recibir lo que le va llegando. Este debería ser el camino más directo y claro. Hace falta una dirección y un impulso político que ahora no está.

Al margen de la Administración, está toda la fuerza del voluntariado agrupado en las plataformas como la nuestra, la PAC, la PAH, el Sindicato de inquilino, la Alianza contra la pobreza Energética... Entre todas atendemos a decenas de familias cada semana. Hacemos lo que podemos.

¿Y qué recursos debería haber para que no se llegara a esta situación?

Disponer del parque de vivienda social, esto es a largo plazo, pero se tienen que poner.

Hay que ser imaginativo para ir recuperando espacios: buscar acuerdos con los propietarios de los pisos vacíos, que casi el 100% son de bancos o fondos inmobiliarios; hacer ordenanzas para aquel que tenga un piso cerrado y reglamento sancionador por los incumplimientos de los grandes propietarios... El Ayuntamiento se tiene que poner claramente al lado de la ciudadanía vulnerable.

También hay que potenciar y reestructurar Servicios Sociales, en paralelo al refuerzo de la Oficina de Vivienda. Está claro que no hay voluntad política para afrontar estos problemas y no se dotan los servicios de vivienda y sociales con los recursos humanos y económicos que necesita una ciudad como Badalona.

No se puede hacer un buen acompañamiento a las familias para acceder a los diferentes recursos y se encuentran con muchas dificultades a la hora de pedir ayuda. Mucha documentación, llenar papeles, cuando quieren alquilar un piso les piden muchos requisitos... Se hace todo muy dificultoso y si tuvieran una figura que les ayudara con los trámites, sería ideal.

Una muestra más que la maquinaria del Ayuntamiento de Badalona necesita una revisión y modernización a fondo.

¿Cuáles dirías que son vuestros logros en Badalona en temas de vivienda?

El éxito que te hace respirar y te hace coger fuerza es ese momento de tensión en el que gracias a la intervención de la ciudadanía hay una familia que habría dormido en la calle y sigue en su casa.

Pero el verdadero éxito, sin tan "subidón", es cuando no sólo puedes parar un desahucio, sino que abres una vía de conversación para llegar a un acuerdo y cuando se termina cerrando un alquiler social.

¿Y en el que encontráis más resistencias?

Ahora mismo estamos con cinco casos abiertos con negociaciones, pero para ello debe haber voluntad por parte de las entidades bancarias o el nuevo propietario a quien le han vendido cientos o miles de pisos. Este hecho, los nuevos grandes propietarios que se llaman Blackstone, Cerberus con sede en Nueva York o Lone Star han aumentado las dificultades de encontrar soluciones. Se trata de entramados de empresas que ni siquiera saben dónde está Badalona. Con las entidades bancarias, algunas más que otras, hay más posibilidades de interlocución.

También dificulta el mercado negro. Que de hecho este mercado negro ha surgido porque el mercado oficial no funciona. Esto ha pasado siempre, cuando la vía regular no funciona, no da respuesta a las necesidades, aparece quien lo hace, aunque sea con el fraude y la trampa. Lo comparo con la famosa "ley seca" de los EEUU: como no había alcohol legal aparecía de ilegal. Esto ocurre con los pisos, por la vía regular no te hacen contrato, la Administración no te da solución y cuando te quedas en la calle aparece alguien...

No hace falta decir que ésto no es solución y dificulta encontrar alternativas para normalizar la situación.

¿Cuál debe ser el papel de las entidades de infancia de la ciudad?

Cuando hablamos de entidades de infancia quizás hablamos precisamente de barrios más carentes de recursos y el trabajo es bastante duro y complicado. Es intentar conseguir que los niños crezcan con una vida lo más normalizada posible. La sociedad lo pone muy difícil y como ocurre en nuestro sector, las entidades estáis realizando una tarea que va más allá de completar lo que hace la Administración para pasar a hacer lo que ésta debería hacer.

A modo de ejemplo, decir que los meses de confinamiento nuestra Plataforma dentro de la Xarxa Solidària de Badalona, ​​aparte de repartir alimentos, también tuvimos que conseguir y repartir material escolar, para niños y niñas pudieran trabajar desde casa.treballar des de casa.

Venga, ¡acabamos con un sueño por Badalona!

Si hablamos de sueños, a mi me gustaría una Badalona que sea una ciudad abierta, respetuosa, que viva con normalidad su diversidad, que sea de todos. A donde su gente se sienta segura y respetada, donde encuentre respuesta a sus necesidades, las más básicas y también aquellas más superficiales que ayudan a ser feliz y sentirse arraigado.

En la realidad esto no ocurre porque sí, hay que ponerse a trabajar, hay que trabajar para que esto sea así, cada uno desde su posición y sus posibilidades. Debemos tener capacidad de alcanzar consensos por los grandes proyectos de ciudad. No sólo entre las fuerzas políticas, sino también entre quien gobierna y la ciudadanía organizada.

En este sentido y desde los movimientos sociales con los que nos movemos, a pesar de nuestros esfuerzos para sumar fuerzas y recursos con la administración, tenemos la sensación de que desde el gobierno municipal nos ven como enemigos, como si quisiéramos competir, cuando lo que queremos es sumar y ser utilizados en el buen sentido de la palabra.

No desfallecemos.

 

Entrevista hecha por Lídia Solé