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L'entrevista: Souad i María Magdalena

La entrevista: Souad y Maria Magdalena

Para lograr cosas debemos ser un equipo.

Souad Gheziel, 35 años de Tánger (Marruecos). Llegó a España el año 2006.
Maria Magdalena Hinojosa Coronel, 37 años. Nacida en Bolivia estudió hasta el equivalente al Bachillerato. 

Estas mujeres simbolizan la diversidad de un barrio donde convive población de diferentes procedencias, culturas y edades. Gente que aprecia su barrio y comparte una ilusión: trabajar por una mejor convivencia.

 

¿Cómo llegasteis a vivir en La Salut Alta?

S: Pues mira, nosotros llegamos a este barrio porque nos habían dicho que era más barato y que había más extranjeros, pero nosotros no conocíamos a nadie. Esto fue en 2006 y hemos ido cambiando de vivienda.

M: Nosotros llegamos al barrio en 2004 porque una jefa de mi marido nos alquiló un piso, y entonces era un barrio muy tranquilo.

 

¿Creéis que el barrio ha cambiado desde entonces? ¿En qué sentido?

M: Sí, el barrio es muy diferente al que conocimos cuando llegamos. Antes era muy muy tranquilo y la gente muy amable. Ahora hay muchos problemas de peleas y delincuencia. Por la noche tienes que ir acompañada y durante el día también, controlando las cosas que llevas. No respetan si eres una persona mayor o estás embarazada, te tiran al suelo y te roban.

S: El barrio ha cambiado mucho, en inseguridad y suciedad. Mira, un ejemplo. Yo cuando no tenía papeles, al principio de todo, trabajé en un taller y algún día salía a las 12 de la noche y volvía sola en casa pro nunca tuve miedo. Ahora esto no se puede hacer, hay peleas de día y de noche. Además, está muy sucio, tienes que ir todo el día mirando el suelo.

Ser mujer, venir de fuera y que dejar la familia, vivir en un barrio como La Salut Alta, contar con poco o muy pocos recursos económicos... Son retos difíciles de afrontar y que requieren mucha valentía y empuje. ¿En qué se os habéis apoyado todo este tiempo para salir adelante? ¿Os habéis sentido acogidas por el vecindario?

S: Nosotros cuando llegamos, en la primera casa que es donde nació nuestra hija Fátima, recuerdo a una vecina que era muy buena y se llamaba Pilar. Me ayudaba mucho, era como si fuera familia. Siempre nos ha ayudado mucho Cáritas. No teníamos documentación y gracias a ellos conseguimos. También nos han ayudado económicamente y enviándonos a recursos como el Paidós, que nos ha ido muy bien a toda la familia.

M: Muy bien acogidos por personas muy amables, que te daban todo lo que tenían. En general era un barrio de gente mayor y ahora ya muchos han marchado y ha llegado gente nueva. Nosotros en particular la Fundación nos ha ayudado con los niños y del resto, hemos tenido suerte de los vecinos que tuvimos cuando llegamos y de dos o tres amistades que siempre han estado ahí. Además, de una manera u otra, siempre hemos estado trabajando.

¿Qué significa ser mujer e inmigrante en un barrio como La Salut Alta?

S: En el barrio no noto tanto la diferencia, pero si te mueves por otros barrios o coges el metro, entonces te sientes extranjera. Ves a la gente como te va mirando, cogen el bolso como si se pensaran que los vas a robar...

M: Yo no me siento inmigrante. Me siento como un miembro más de este país. Me siento bien y a gusto, con los vecinos nos respetamos.

Antiguamente las mujeres que venían del sur de España se organizaban entre ellas para conseguir mejoras: se juntaban y participaban en asociaciones de vecinos o, incluso, generaban botes de dinero común para compartir trasteros, hacer la limpieza de la comunidad... Pero esto se ha ido perdiendo con el tiempo. ¿Por qué creéis que ha pasado? ¿Qué creéis que hace falta para que las vecinas se vuelvan a organizar?

S: Ahora nada, yo creo que todo esto se ha perdido. Ahora cada uno va a lo suyo y se cierra en casa. Estaría muy bien que pasara pero ahora creo que la gente no se siente a gusto y está insegura. La gente tiene miedo y creo que esto puede impedir que se organicen por cualquier cosa. A veces se hablan cosas pero nunca se llega a hacer nada.

M: Sí, todo eso se ha perdido. Hay gente muy egoísta que sólo miran por ellas mismas. Pero también hay que ayudan a los demás y quieren hacer cosas por el barrio. Pero éstas son muy pocas y para conseguir cosas debemos ser un equipo. Debemos ser una piña para luchar juntos! Y creo que se necesita valentía por nuestra parte, para unirnos, salir a la calle y protestar si algo no está bien y queremos conseguir que se arregle.

¿Os habéis organizado alguna vez con otros vecinos para reclamar algo del barrio al Ayuntamiento?

S: No, aquí no lo he visto. En mi país sí a veces se ayudan unos a otros.

M: No, nunca. Pero en mi país sí cuando hay alguna familia que está en una situación crítica, los vecinos nos movilizamos: llamamos a los timbres de la gente, hacemos reuniones en casa de alguien y recogemos dinero para ayudar al necesitado. A mí me habían contado historias de antes y, de hecho, tengo un libro de como era antes Badalona y todo lo que se tuvo que luchar para conseguir lo que ahora tenemos. Como las mujeres, sobre todo, se organizaban, cortaban calles, bajaban al Ayuntamiento e, incluso, se cerraban a lugares para conseguir una escuela, agua potable, farolas, calles asfaltadas, bibliotecas... Me encanta la historia y este libro, que es precioso, es un claro ejemplo de cómo las mujeres se organizaban en aquella época.

¿Qué creéis que debería hacer el Ayuntamiento en este barrio? Alguna idea de donde empezar para mejorar la situación?

S: Cerrar algunos cafés de Marruecos que hay por el barrio. Allí se reúnen, salen a la calle, beben y empiezan las peleas. No me parece mal que haya bares pero que respeten a los vecinos. También que multen a la gente que ensucia las calles.

M: Más seguridad y limpieza. Hay mucha gente que tiene perros y no limpia cuando hacen sus necesidades en la calle. La gente deja la basura en todos los lugares. Creo que debería haber más policía durante el día, no sólo cuando pasan cosas. Que vigilen. Y también pediría más estabilidad y mejores condiciones en los trabajos.

Desde la Fundación nos hemos propuesto dignificar los espacios para la infancia en el barrio: hemos conseguido una fuente, hemos pintado el parque infantil... ¿Creéis que son espacios suficientes y dignos actualmente?

S: No, no tenemos espacios suficientes. Está bien lo que se ha hecho pero no es suficiente. Mis hijos siempre van a la plaza Antonio Machado y yo desde el balcón vigilo. Pero hay poca cosa, no tenemos nada.

M: No, yo tampoco creo que sea suficiente. Este parque es muy pequeño y tiene poca cosa, necesitamos espacios más amplios.

Además de dignificar los espacios, ¿qué esperáis de una entidad como la Fundación Salut Alta en este barrio? ¿Creéis que hay más entidades que pueden trabajar por los temas comunitarios aquí?

S: Nosotros no tenemos nadie en el barrio que se ocupe de pedir cosas y creo que ustedes son la única esperanza de que se pueda ocupar de mejorarlo. Yo no conozco más entidades, sólo el centro cívico de Pau Piferrer, pero nada más.

M: Yo no soy muy exigente pero si vosotros como entidad puede tener más fuerza, tal vez se podrían conseguir más cosas. Sé que hay alguna otra entidad pero yo nunca he hecho nada con ellas.

Finalmente, ¿qué sueño tenéis para vuestras hijas?

S: Que estudien mucho y que vivan seguras en el barrio. A veces cuando voy por Santa Coloma o por el centro de Badalona veo a los niños que salen de la escuela y pienso que seguro que ellos viven más tranquilos, que meriendan y juegan en el parque. Y a mí me gustaría eso para los míos.

M: Que sigan estudiando, que sean buenas personas y que nunca se olviden de aquella gente que las han ayudado.

¿Y para las mujeres del barrio?

S: Para las mujeres, que seamos capaces de ser más fuertes y organizarnos para mejorar las cosas. Y que podamos encontrar trabajos en buenas condiciones.

M: Y para las mujeres del barrio, que sean luchadoras, fuertes y que persigan aquello por lo que quieren luchar. Cuantas más seamos más cosas conseguiremos.

 

Para mí ha sido un placer compartir este rato con estas dos mujeres tan fuertes y animadas que llegaron a un país desconocido, con la esperanza de encontrar trabajo, un buen lugar donde vivir y ver crecer a sus hijos e hijas.

Entrevista realizada por Lidia Solé