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La entrevista: Dones en moviment

Siepre ha sido un barrio de mucho movimiento, senzillo y obrero.

Miembros de la Junta de "Dones en moviment": Araceli, Sagrario, Domi, Julia , Alba y Amelia

 

El nombre ya lo dice todo: Dones en moviment. Y es que no paran...

La mayoría lleváis toda la vida en el barrio pero ¿todas sois de Badalona?

Algunas somos nacidas fuera de Cataluña.

¿Y cómo os sentisteis al llegar a esta ciudad y en concreto a este barrio?

Amelia: Yo llegué con siete años y recuerdo que el barrio era con un colegio de madera, calles sin asfaltar, la mayoría de viviendas eran barracas... La vida se hacía en la calle, y recuerdo haber sido muy feliz.

Domi: Yo vine con 22 años y lo recuerdo como un barrio muy acogedor. Desde el primer momento nos sentimos muy bien acogidos.

Sí, en general siempre nos hemos sentido bien aquí.

¿Qué cambios más importantes habéis observado en el barrio?

Araceli: Yo estoy en el barrio desde el año 1971 ya que anteriormente viví en Bufalá. Me casé y nos compramos el piso aquí y recuerdo que teníamos poco pero valorábamos todo mucho. Siempre estábamos jugando en la calle pero eso ahora no se puede hacer, antes no había casi coches y el barrio era más seguro.

Alba: Actualmente no hay espacios para jugar, son todo pisos. Los niños están más ocupados con tantas actividades extra escolares que no tienen casi tiempo de jugar en la calle, se ven pocos niños.

Araceli: Yo recuerdo cuando estaba todo lleno de amapolas, era todo campo. Lo que yo he disfrutado de pequeña, mis hijos no lo han hecho.

Alba: Además está todo el cambio de los vecinos del barrio que ahora los hay de muchas nacionalidades. Pero para mí sigue siendo muy parecido, siempre ha sido un barrio de mucho movimiento. Antiguamente eran españoles que venían de otras partes del país. Se ponían a vivir un montón de gente en una barraca y conforme pasaba el tiempo podían acceder a tener una vivienda más digna. En la actualidad, son personas inmigradas, de distintas nacionalidades y culturas que por primera vez llegan al barrio y van a parar a barracas porque es la opción más económica, compartiendo con mucha gente. Y en cuanto pueden, se mudan a un piso en mejores condiciones. Todavía existen mucho barraquismo en el barrio, entre calles y pasajes. Siempre ha sido un barrio sencillo y obrero.

Antes formabais parte de la vocalía de mujeres de la Asociación de vecinos de la Salut Alta. ¿Podéis compartir alguna de las luchas que promovisteis las mujeres en el barrio?

Alba, quizá esta pregunta es para ti, que fuiste la fundadora del grupo de mujeres, la más veterana, aunque la más joven.

Alba: Sí, así es. Hombre te podría mencionar un par. Se luchó mucho por conseguir colegios públicos y también para que pusieran semáforos en las calles más transitadas, puntos muy concretos.

Araceli: Yo recuerdo que estaba como presidenta de la escuela Joan Miró. Entonces estaba en barracas y nos costó muchísimo conseguir que se hiciera el colegio. Fuimos a Barcelona y nos atamos con cadenas hasta conseguir que la Consejera de Educación viniera al barrio y se comprometiera en poner fecha a las obras.

Este año celebráis los 20 años de la asociación “Dones en moviment”. ¿Cómo nació?

Sí, ¡ya estamos acabando la programación de distintos actos!

Alba: Pues nació porque nosotras estábamos en la vocalía de la dona de la asociación de vecinos y a la hora de querer hacer cosas, siempre se nos frenaba. Siempre teníamos que estar pidiendo favores, pidiendo permiso para todo y al final no podíamos llevar a cabo muchas cosas. Además, económicamente a la vocalía de la dona no llegaba nada. Así, decidimos separarnos y estuvimos en distintos sitios. Empezamos en el “corral de la Pacheca” y luego un vecino nos cedió un espacio en un local de la calle Jaén y allí hacíamos actividades. Y después cuando ya decidimos registrarnos como entidad, hablando con la Generalitat, nos cedieron el local donde estaba antiguamente el hotel de entidades. Allí ya empezamos con estatutos y nombre de la entidad hasta configurar “Dones en moviment”.

El hecho de participar en la asociación ¿qué os aporta?

El tener un espacio donde poder relacionarnos, compartir, aprender. Cuando empezamos nos reuníamos con nuestros hijos y hacíamos mucha vida juntas. Nos explicábamos nuestros problemas... ¡Organizamos muchas actividades! Si no existiera este espacio, tendríamos que crearlo.

Y como grupo de mujeres, ¿qué actividades lleváis a cabo y por qué lo hacéis?

Amelia: Hacemos manualidades de bordados de todo tipo que lo organiza Sagrario voluntariamente. Lagartera, punto de cruz, patchwork, bolillos… ¡Hemos hecho muchos tipos de manualidades en todo este tiempo! Además, ofrecemos reiki con una monitora externa.

¿Qué tipo de mujeres están asociadas?

El perfil de las participantes es similar al nuestro, mujer española a partir de 60 años.

¿Soléis colaborar con otras entidades lideradas por mujeres?

Sí. Estamos en la Federación de la dona y además en alguna ocasión nos hemos juntado con otras vocalías de mujeres de Badalona participando en distintos encuentros. Además colaboramos en la comisión de cultura y en la de convivencia del barrio, mostrando lo que hacemos y enseñando a hacerlo. Hace poco participamos en la Fira de la Salut y llevamos a la monitora de reiki.

Por cierto, Amelia, me enteré el otro día que habías sido voluntaria en la Fundació Salut Alta... ¡Explícanos cómo fue tu experiencia!

¡Sí! Fue una época en la que me quedé en el paro. Decidí cuidar a mi madre que estaba enferma y ella vivía cerca de la Fundación e iba mucho a la capilla San Juan Bautista y yo la acompañaba los martes y los jueves. Un día estaba allí hablando con una vecina y ella me dijo que por qué no iba a echarles una mano en el repaso con los niños y me decidí a probar. Y estuve allí un tiempo.

¿Qué ofrece el barrio actualmente a las mujeres?

Actualmente nada. Sólo nosotras promovemos cosas cuando se hacen actividades conjuntas en las comisiones a través del Plan Comunitario. En cambio hace muchos años el barrio estaba vivo, se hacían muchas actividades en la plaza y comidas populares. Todo eso se ha perdido.

¿Qué creéis que falta, cuáles son los retos?

Sagrario: El reto sería que las mujeres que son de otras nacionalidades se quisieran implicar en la asociación. Pero es difícil: han venido muchísimas a preguntar, pero cuando les dices que tienen que pagar un cuota de socia, eso las frena.

¿Habéis hecho algún tipo de acercamiento para que se integren a vuestra entidad?

Acercamiento directamente no hemos hecho, pero sí que nos abrimos al barrio y participamos en actos promovidos des de las comisiones del barrio para visualizarnos.

¿Y cómo ha ido?

Como hemos explicado antes, cuando las mujeres extranjeras han venido a nuestro local y les hemos explicado cómo funcionaba no les ha interesado porque había que pagar.

Y las mujeres jóvenes… ¿cómo participan en la entidad? Vuestras hijas, nietas…

Alba: Hace años, cuando veníamos con nuestros hijos/as, se hicieron amigos/as y cuando fueron mayores montaron actividades para niños e incluso casal para los pequeños pero luego ya se marcharon del barrio y dejaron de venir. Fue una etapa preciosa, ver como ellas continuaban haciendo cosas en el barrio.

¿Veis algún peligro o situación que debería mejorar respecto a las mujeres?

Domi: Sí, yo cada día veo pelas entre una pareja y por mucho que llamas a la policía ya ni vienen.

¿Qué papel deberíamos jugar las mujeres para conseguir esto que falta?

Pues concienciar a las mujeres, que se respeten a ellas mismas ante todo, que salgan a la calle y luchen por sus derechos y que se impliquen en las cosas del barrio.

En la Fundación tenemos proyectos con mujeres. ¿Qué creéis que podríamos hacer en conjunto con vosotras?

Amelia: Conozco el proyecto de FAR, estuve un tiempo haciendo de voluntaria en la guardería que atendía a los niños pequeños de las mujeres que aprenden lengua castellana y catalán.

Pues sí, se podrían hacer cosas. Aquí vamos muy liadas pero quizá podríamos ir nosotras a la Fundación y hacer algún taller con las mujeres.

Por último, un deseo para todas las mujeres…

Pues con todas las noticias que salen en la tele sobre violencia de género, vamos a peor. Se han perdido muchísimos valores, el respeto que hoy en día no se tiene. Sobre todo preocupa mucho el maltrato y falta de respecto entre la gente joven. Hay que educar sobre respeto y las mujeres hacerse respetar.

Algunos problemas vienen porque ya son jóvenes que acostumbran a estar presentes en peleas o discusiones en casa con sus padres y luego la historia se repite.

¿Y otro para el barrio de La Salut Alta…?

¡La convivencia y el civismo!

 

 

Hoy me hubiera quedado más tiempo hablando con estas pedazo de mujeres. Ha sido muy enriquecedor e interesante escuchar historias del barrio de cuando eran pequeñas, de cuando empezaron con el grupo de mujeres y las luchas que lideraron. Esto me hace pensar que tenemos que conseguir empoderar las mujeres recién llegadas al barrio, ya que ahora forman parte de La Salut Alta, a fin de que ellas también se sumen y entre todas conseguir un barrio mejor. Quedan muchas cosas por hacer y cuantas más sean, más conseguirán. Arriba La Salut Alta, un barrio para estimar...!

Entrevista hecha por Lídia Solé