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EL BARRIO HABLA: Hacemos mercado, hacemos comercio, hacemos ciudad

Ese día un día llegarà,

No será pronto ni tarde,

Cuando no queda cerilla ya,

Es el dedo lo que arde…,

Esta canción del grupo Mecano, tiene un nuevo sentido en el tiempo que nos ha tocado vivir. El pequeño comercio ya tiene los dedos quemados, sobre todo los bares y restaurantes. Por suerte, algunos vendedores del mercado hemos sido privilegiados al vender productos de primera necesidad. Hemos sufrido como el resto de ciudadanos las inconveniencias de esta pandemia que nos ha cambiado a todos, pero las buenas noticias de la vacuna dan esperanzas y ánimos para resistir un poco más. Todavía quedan meses de sufrimiento y desasosiego, de perder a conocidos y familiares, pero para ello tenemos que mantener las medidas de prevención y no bajar la guardia.

Desde el año 1967, donde en la calle Pasaje de los Encants funcionaba una instalación conocida como "el mercadillo" y, después, desde 1982, en la actual ubicación, hemos dado uno de los servicios esenciales a la población, la alimentación. Desde entonces el mundo ha cambiado y las prioridades que tenían las familias de finales de los 60 o los 80 no son las mismas que las de ahora. Incluso las necesidades básicas han cambiado: las reivindicaciones vecinales de aquellos años, el transporte para ir a trabajar y el mercado, para comprar la comida diaria, hoy parecen de otro mundo. Pero somos nosotros, más viejos y viejas, pero nosotros, y más pronto que tarde la pandemia pasará y la recordaremos como una pesadilla. Y nosotros, los vendedores, seguiremos aquí, con dificultades, pero aquí porque además de vendedores somos vuestros vecinos y vecinas.

El pequeño comercio ha hecho barrios y ciudades ya que años y siglos atrás era la única forma de proveer a la población de la alimentación o de los bienes de primera necesidad. En los últimos 30 años el comercio en general y la distribución alimentaria en particular ha sufrido transformación tras transformación, los grandes autoservicios fuera de la ciudad al pequeño autoservicio al entramado de la ciudad; los clanes familiares o cooperativas de venta a las franquicias; de la compra por teléfono a la compra por Internet. Todos estos formatos dan, tal vez, productos iguales que los nuestros. Pero estos no dan luz las noches de invierno, ni calor humano en las calles. Para ninguno de ellos soys la vecina o el vecino, sólo un número en el listado de clientes, en definitiva, los mercados y el pequeño comercio hacen comercio, hacen barrio y hacen ciudad.

Cuídate y protégete. Si te proteges a ti, nos proteges a todos.

 

José Martínez - Presidente de la Asociación de Vendedores del Mercado Municipal La Salut