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Sonreir, entrega y estima: testimonio de una voluntaria

Las tardes de nuestros proyectos no son tan solo juego, aprendizaje, un hilo conductor y atención a los niños/as por parte de las educadoras, sino que también son acompañamiento por parte de una figura esencial: el voluntariado. Y es que son una pieza clave en nuestras tardes: vienen con su mejor sonrisa, establecen vínculos positivos con los niños/as y regalan su tiempo a cambio de una tarde en buena compañía.

Hoy os traemos la voz de una de ellas, alguien que comparte una tarde semanal, y donde las ganas de darse toman voz. Un testimonio de entrega, amistad y estima: la Ibtissam.

De esta vida uno no se lleva nada. Nada más que los sentimientos, emociones y todo el amor que ha creado durante su vida.

Un día, como persona, me planteé qué quiero llevarme de esta vida. La conclusión es clara, solamente quiero el amor, ayudar a los otros y llenar mi corazón de emociones nuevas. Cuando uno sabe qué quiere, tiene la suficiente fuerza para ir y hacer realidad lo que siente. Ya todo es más fácil. La gente acostumbra a desear demasiado, no se acostumbra a vivir con poco, pero siente mucho. Eso quiere decir que un corazón rico en humildad es mucho más que las otras riquezas materiales.

Aquí, en la Fundación he encontrado mi sitio. Donde cada vez que vengo encuentro aquella felicidad, el amor de los que están y unos preciosos momentos con los niños, niñas y educadores.

Como persona no acepto que me agradezcan por dar mi tiempo y venir un rato a acompañar. El por qué es breve y claro: yo de aquí me llevo una gran experiencia, un mundo lleno de emociones y nuevos conocimientos. Uno no sabe lo que ha de aprender hasta que tiene unos niños delante y se pone a acompañarlos.

También siendo voluntaria no solo he encontrado una felicidad esencial para mi ser, sino que me han dado fuerza y valentía para luchar contra muchos aspectos de mi vida. He podido encontrar quien era yo misma. Uno cuando abre el corazón ya es como menos doloroso. Por eso encuentro que una persona voluntaria se lleva tantas cosas valiosas que si un día lo dejase, su cuerpo reclamaría estos momentos!